viernes, 22 de agosto de 2014

La manipulación emocional (haciendo creer que se es o no inteligente o que se tienen
supuestas capacidades) es la cara más horrible de la historia; y la realizan las ocurrencias de
dominan.
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Con potenciar cualquier emocionalidad NO HAY UN EFECTO DE UNA MAYOR INTELIGENCIA, ¡nunca!, sino ÚNICAMENTE con la adquisición y evaluación crítica y autocrítica de conocimientos. El arbitrio de afectos o emociones -por muy bonita que parezca la intención- conduce absolutamente siempre a la manipulación; pues ¿a quién hay que darle esos afectos? y ¿a qué o a quiénes no?, es decir, ¿qué regla universal hay ahí para que sea imparcial y que no manipule?
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Se manipula emocionalmente (a mandatos emocionales):
- Por tener que identificarte a un grupo.
- Por tener que realizar un uso indiscriminado de tu poder.
- Por tener que obedecer siempre a la autoridad.
- Por tener que creer en todo lo que una mayoría cree.
- Por tener que mentir y mentirte compulsivamente porque conviene.
- Por tener que cuestionarte las cosas solo interesadamente.
- Por tener que responder con pánico sistemáticamente a algo inculcado.

Otro aspecto muy diferente -otra cosa- es la educación, la educación que recibe un niño -desde que nace- del... ENTORNO -del medio social-.
Hay que señalar que CONOCER -o adquirir conocimientos- no es exactamente lo mismo que EDUCACIÓN.
Por ejemplo: Un perro o cualquier animal conoce o va conociendo a través de toda su vida; en cambio, cuando se socializa o adquiere NORMAS de socialización, ya está condicionándose en voluntad y en cierta libertad a eso, está condicionando todos sus conocimientos a una normativa social (en donde debe imperar unos principios justos o lo más justos).
Así que no todo el conocer se elige, pero toda la educación sí se elige; y la elige: la familia, el pueblo, las instituciones, los medios comunicativos y el gobierno.
Entonces, se EDUCA ante todo racionalmente -haciendo comprender, no imponiendo- nunca invadiendo la independencia emocional y única de cada individuo; o sea, se educa no coartando -ni condicionando arbitrariamente- la libertad emocional (el sentir propio existencial, el sentir propio religioso, el sentir propio sexual, el sentir propio de espontaneidad o de carácter, el sentir propio de complicidad con la pareja o con los amigos, etc.).
Un padre cuando educa tiene que ser padre, no amigo, ni acostarse con su hijo emocionalmente; al igual, un maestro cuando educa tiene que ser maestro ante todo, no amigo, ni acostarse ni diseñar emociones íntimas con sus alumnos.
Las emociones en cada individuo son solo propiedad y únicas en ese individuo -es la diferente señal de identidad que tiene-; por otra parte, los conocimientos o las reglas que dan los maestros deben ser las mismas -por hacer una sociedad coherente bajo unas mismas reglas- para todos. Así es.
8 de octubre de 2011

miércoles, 20 de agosto de 2014

LA IMPOSICIÓN

Se necesita poco entendimiento para tener en claro que únicamente otro u otros te pueden imponer algo -contra tus propias decisiones- desde un poder social superior al que tú mismo tienes; es así, exactamente así, puesto que te ves obligado a “aceptar” o a aguantar algo por la fuerza, ya sea por mera supervivencia o ya sea por un digno bienestar cuando, esa imposición, se te utiliza a modo de acoso presionando tus propias libertades en restricción de la racionalidad.

Luego, sólo y nada más puede imponer lo predominante (las costumbres, las leyes, las modas, etc.) y quienes poseen recursos de presión (económicos, mediáticos, políticos, religiosos, patrióticos, etc.) que otro, que no los posee, no los puede eludir o que no los puede vencer ni con los valores éticos ni con la capacidad del convencimiento libre o con la sensatez en suma.

Y está expresado sin que se le imponga a nadie; como el expresar que realmente el Sol sale por el Éste pero, si crees que se te impone esta realidad, pues sácalo por el Oeste y, así, no se te impone y te pones lo antirreal.
No más engaños, no más manipulación, quienes están alineados -en protección y en beneficios- en uno de esos poderes de presión -no ejercidos sólo por el convencimiento- sí imponen en evidencia desde todo el poder de tal alineación; pero no quien está fuera en un uso prioritario y exclusivo de la racionalidad.

Ya dije en otra ocasión que mis detractores -esos- son tan miserables éticamente que, hasta para insultarme, son estúpidos y apestan a cobardía.

Uno, un violento colombiano, con los tornillos flojillos de eso que llaman cerebro, me dijo que yo le imponía mis demostraciones; pues bien, sí, éstas se difunden en Internet -que para eso es de todos- sin alguna alineación de poder por mi parte, sin apenas recursos por mi parte, sin marketing ni mecenazgos, sin privilegios grupales, sin padrinos ni apoyos de influencias por mi parte, sin “peloteos” por mi parte y -lo más importante- sin alguna cerrazón o intolerancia por mi parte para aceptar -ya directo al grano- “lo que se demuestra” o lo que se prueba contra lo que hago o contra lo que digo.
Por supuesto, se difunden así, con la absoluta libertad en cualquiera para decidir conocerlas, para contactar conmigo -ya que para eso existe el bloqueo del “correo no deseado” o la expresa o sencillota advertencia del... decírmelo, que es fácil, como rascarse la nariz-.
Además, la publicidad del tan importante conocimiento -no lucrativo- ha existido durante toda la historia, y es nada más que dignamente necesario.

Aunque, claro, a bastantes, a los que imponen sin escrúpulos -desde el poder de una alineación acosadora de prejuicio o sinrazón- intolerantemente les molesta todos esos que les exigen que respondan a sus errores o nada más les molesta que les frenen tener poder; por lo que, de inmediato, a jauría mental, a gran perversión, atacan a lo personal del otro que ama la vida “no miserablemente ética o inhumana” diciéndole que es un ignorante, un rudo, un paria o ya un inferior a su clase mental podrida. Eso sí que lo saben hacer en sinrazón, en egolatría y en crueldad.

Cada uno sólo es lo que es capaz de demostrar en hechos y en coherencia racional; y lo demás son trucos para destruir.


José Repiso Moyano
http://delsentidocritico.blogspot.com/
MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA
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Antes de la aparición de la escritura el ser humano se expresaba (al igual que cualquier otro animal, pues expresaba vida, “su nivel de conciencia de vida”) gesticularmente con su cuerpo (1), con unos mínimos símbolos verbales y, además, con unas comunes -o menos comunes frente a los demás- actitudes socializadoras; pero, cuando se sirve de la escritura en el milenio IV a. C., entonces, “guarda” sus expresiones, las exhibe y las recupera mnemotécnicamente de un día para otro.
Es decir, cultiva (con un método o a partir de un método, ya con un sistema intelectivo- su expresión verbal; es decir, desarrolla su expresión social (2); es decir, se motiva -surge la “intención social” sujetada a ese método de expresión social- al comprobar que trasciende lo que conoce -que ya no es para sí o para un fugaz presente- o que es valorizado más allá de él mismo.

La escritura, por eso, supuso el decisivo estímulo intelectivo en su inherente orden social -no individual- porque, la evolución, aquí comportara una amplitud de conocimientos sobre el medio; conocimientos que “ahora” se complementaban, que se aunaban favoreciendo, sí, una inesquivable capacidad de comunicar expresiones más conscientes: por constituirle al conocer, en su desarrollo, una responsabilidad, pues sólo a través del conocer más sobre algo se adquiere más responsabilidad, más implicación, más dependencia cognoscitiva sobre ese algo.

Sin embargo, si el dolor se encuentra apegado -por consecuencia- a lo más elemental que vive un ser vivo -puesto que lo que le destruye le afecta-, así, el ser humano no puede evitarlo ni siquiera en su ya nueva determinación consciente y, por ello, se duele inevitablemente, siente la soledad y la necesidad de contrarrestarla con la búsqueda del principio demiurgo de su existencia; claro: vinculado a un sentido antrópico de ése.

El ser humano, que es el que “se duele”, y elige primero el remedio para sí, no precisamente para el Universo debido a que, él, necesita una devoción hacia algo que no sea humano -pero sí permanente-, hacia algo que sí importa, hacia algo que identifica... humanamente.

El hecho es que la religión es connatural a la conciencia y los “dioses” habitan en la misma naturaleza que conoce el ser humano y, por ende, ya desde el principio simbolizaban el cielo, el Sol, el mar, el bosque, etc.
No obstante, ocurrió algo que transformó la religión, alrededor del año 1000 a. C. nace en la ciudad persa de Backtriana el profeta Zarathustra, quien crea el mazdeísmo introduciendo un Poder Bueno atribuido a Ahura Mazda y un Poder Malo atribuido a Angra Mainyu; asimismo introduce los conceptos religiosos de Creación, de Primera Pareja Humana, de Santísima Trinidad, de Diluvio Universal, de Cielo e Infierno y de Libre Albedrío posteriormente utilizados por las religiones monoteístas: por el judaísmo, por el cristianismo y por el islamismo.

Para Zarathustra la maldad es un error ante la creación de un ser humano perfecto, puro; un error que debe subsanarse por medio de la “luz” que concede Mithra o su culto (Mithra ya es mencionado anteriormente en la India por los vedas).

Pero la religión se dirigía a los demás desde donde todo se controlaba, desde el poder: En las primeras ciudades sumerias el templo era el gran centro productor de riquezas, las cuales administraban unos sacerdotes supeditados a un líder religioso o “Señor”.
Así que, en el origen, religión y explotación fueron sinónimos, desde luego, correspondiendo al más poderoso la condición más divina -a la que había de obedecer- o, por “ley”, ante el cual los demás tendrían que ser sumisos.
Y los sacerdotes siempre pertenecieron al más alto rango, a la aristocracia o nobleza, “ninguneando” el dolor de los esclavos en pro de una manipulación precisa para que unos vivieran mejor.

Al igual, en la religión egipcia, el faraón y sus sacerdotes poseían la bendición segura ante el tribunal de Osiris empero, al resto, se les obligaba a obedecer de una forma u otra: con las abnegaciones o con los sufrimientos necesarios -aunque no reconociendo explícitamente que fueran sufrimientos, porque era... malo, en función de que había que estar contento “hacia fuera” en agradecimiento a los dioses y a los que comían un día sí y otro también por medio de ellos-.

La religión ideó, especuló y garantizó el sistema de privilegios que aún persiste; y, de hecho, tuvo que imponer un “miedo o represalia tras la muerte para que, todos, esos privilegios los consintieran.

El que ofrecía el sacrificio a los dioses de seguida, pues, se veneraba.
En los vedas lo preparaba el jefe, el padre de familia con la colaboración de un bramin; éste, un sacerdote especializado en la ceremonia del sacrificio, conocía “especialmente” la concepción panteísta del dios Brahma y, así, poseía los secretos de tal ritual al mismo tiempo que concebía perfecto un sistema de castas.
En fin, en el budismo se debía, por regla, ofrecer también sacrificios a los dioses y obsequios a los sacerdotes; aunque desde la pasividad, desde la no-acción para “no sentir” deseos, desde un estado inmunizado o extrapolado a ciertos sentimientos negativos -o a casi todos- para sentir un supersentimiento positivo y grandioso de paz con una forzada sonrisa eterna ante el nirvana.
El budismo, después, mediante la reforma del rey Asoka, permitió el “ilusionismo” dirigiendo al ser humano al ascetismo en el cual, tras ese aislamiento que restringe los deseos mundanos, se alcanza la paz: como una misantropía -y de hecho lo es- psicológica vistiendo o inventando la compasión con sueños o con ilusiones de meditación; es decir, negando -por el bien de todos- el que uno sienta su dolor porque se considerará un error el que lo sienta, ya sea de injusticia o de no tener su divina gracia meditabunda (¡ah!, y la que sienta el dolor de un hijo al parirlo está muy equivocada).
Comoquiera que se defienda lo indefendible, el reformador Thong-Kaba en el siglo XIV le remitió -influido por cristianismo- al budismo una jerarquía semejante al monasticismo cristiano; con esto, esa religión redentora -como todas- ya cuenta con la adoración imprescindible a un jefe, a un hilo directo con la eternidad, a un Dalai-Lama también y, a su vez, a todos sus rituales de meditación propios de él.

Siguiendo con las diversas religiones:
Del mismo modo, en Centroamérica, los aztecas -aunque lejanos- ofrecían sacrificios -humanos- a los dioses en beneficio de una particular condición guerrera de su imperio; y, en Sudamérica, los incas se guiaron por el poder teocrático de los intereses de su inviolable y supremo Inca.
En la religión semítica el culto a Moloch, en Asiria, requería el sacrificio constante de niños y automutilaciones.
En Grecia, el sacerdocio era exclusivo de la nobleza lo mismo que en Roma, en donde empezó siendo un privilegio de los patricios.
En los celtas, los druidas impartían la justicia, la enseñanza y la curación desde la adivinación y también desde los sacrificios humanos.
En China, el confucionismo deificó al Emperador como “Hijo del Cielo” y, el taoísmo, inducía a todos para beneficio imperial a la pasividad -al monasticismo-, a la no-acción, ya que la acción debería corresponder a los duendes y a los “genios” de la naturaleza.

Así que las clases sociales siempre se originaron por los tejemanejes de la religión (3), pero ésta manipuló el dolor y la insatisfacción -negándola- de los que la aguantaban y les aguantaban las injusticias: recurriendo a unos eficaces estados de positividad que siempre celebraba la resignación o el no hacer nada frente al poder.

La manipulación psicológica de los sentimientos, sin duda, ha constituido la verdadera base o apoyo de los que se pasaban la vida aconsejando mientras que ellos se reservaban muy bien sus privilegios u honores sociales; y consistía, bien, en inculcar que los otros sufrían por sus propios errores -ellos no tenían errores-, o sea, que ya en adelante no fueran tontos y se adentraran en la buena conducta que ellos les predeterminaban exterminando sentimientos o reconocimiento de hechos.

Lo importante, según los ascetas -y según algunos oportunistas psicólogos modernos- es que sigan unos consejos, que vayan para acá o para allá y, claro, con positividad -que significa sentir lo que ellos quieren censurando a quienes les digan lo contrario al margen de ese positivismo de nosequé-.
Los consejos son los que han inventado “lo positivo”.

Bueno, otras veces se habla de un equilibrio con la prohibición de sentimientos a unos sí y a otros no, según convenga o según la moda; otras veces de un equilibrio exacto al de la naturaleza -que no puede existir, no, en cuanto que el ser humano conlleva intencionalidad ya sea con una religión o con otra, ya sea con una psicología o con otra, o con una cabeza o con otra-. Pero, ¡ah!, el ser humano es diferencia y reconocerlo como tal, individualmente, es reconocer al momento que depara su diferencia y la imprescindible autodirección de sus propios sentimientos, de su vida.

En definitiva, la religión ha manipulado con el conformismo el inconformismo que implicaba -en responsabilidad- sus errores, ha jugado con los sentimientos humanos para conseguir, tras tantas guerras que ha provocado, que aún no sean -de hecho- “todos” considerados como personas con los mismos derechos.
Mientras se han muerto de hambre en algún lugar del planeta se les ha llevado imprescindiblemente religión, pero nunca se les ha llevado “por una vez por todas justicia” -eso no les produce tanto negocio o relevancia de poder-.

Cuando con constancia se multiplican las injusticias dan y darán publicidad a sus actos de bondad -sin embargo, de millones que se hicieron a través de la historia nadie los negoció así- y, al final, el fondo, el objetivo fondo es el mismo, pero descubierto ya un buen protocolo de “lavado de conciencia” que se sabe y se sabrá muy bien vender.

La mujer la sido la primera víctima de la religión: su desigualdad de derechos con respecto al hombre siempre ha sido dogmatizada por únicamente la religión, en cuanto a que ni siquiera podía rebelarse ante tal aceptación o resignación porque, rígidamente, quedaba establecida como orden o mandato divino (contravenir a eso la mayoría de las veces significaba la muerte).
La mujer ha cargado con el calificativo de "débil" únicamente por consideraciones religiosas. Y, también, religiosamente una mujer ha de ser: obediente a la familia -cuyo jefe o mandatario era el macho esposado-, calladita -pues se le vetaba meterse en política e intereses guerreros- y reproductiva -por eso nunca le podía negar al marido la cama, si no era mala o no era, como persona, ya una mujer dedicada a sus faenas y a sus obligaciones-.

También, antes de que se decidiera la guerra de Iraq, curiosamente, no se manifestaron los resposables religiosos para que no se llevara a cabo; así es, pretenden luchar contra lo malo pero... le dejan paso, lo consienten: lo dejan “preparado” para que se haga.

(1) De forma especial con las manos; ya que las usaba sobremanera y, con ellas, los instrumentos desarrollaban “per se”, para él, todo un lenguaje simbólico de poder o de seguridad.

(2) El lenguaje es compartido o ayuda a que se supere la inteligencia por “simbiosis” o entre todos los que la comparten.

(3) Los fariseos vivían separados de los impuros o se permitió en la India que unos seres humanos, los parias, prescindieran de una consideración humana, como se hizo con cualquier esclavo durante toda la historia.
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miércoles, 23 de octubre de 2013

LA COHERENCIA

Si buscas -quieres conocer- o utilizas un tipo -una maneraforma, etc.- de agua en el mundo, por muy lejos que vayas para eso, lo que utilices, será agua; si utilizas -para convivir, para comunicarte, para referenciarlo- un tipo de ser humano, vayas a donde vayas, en coherencia es un ser humano; si utilizas un tipo de argumento racional, vayas a donde vayas, ha de ser racional: esa es la coherencia.
Claro, ser coherente no es una conveniencia o un informar o un establecer “lo que me parece”, sino es un estar siempre “en unas mismas reglas de juego” -para dar constante ejemplo de responsabilidad y de sensatez-, o sea, es el utilizar siempre la realidad con la razón aunque, además, seas sensible; aunque, además, tengas hábitos culturales o costumbres; aunque, además, tengas ideales o pasiones.

Eso es así contra la confusión, porque muchos hablan de tipos o maneras de mujer para concluir en lo que no es una mujer; si tú hablas de un tipo de “mujer”, sea quien sea, tú estás hablando solo de “mujer”, y por nada puedes separarte -para cualquier justificación emocional- de que estás hablando -al fin y al cabo- de “mujer”.

Lo que hables, cierto, ha de ser compatible con los hechos, no solo con tus emociones; porque si tú hablas de un “tipo de verdad” -o de razón-, tú estás hablando de “verdad” ante todo, no que por ser “un tipo” -o una forma- ya deja de ser verdad.
Así, en tal contexto de la coherencia, si tú hablas de “mi verdad” ante todo estás hablando de la “verdad” -lo que ha de tener una compatibilidad o se remite a los hechos-.

Y, por sobreentendido, la coherencia es racional -o ética que está dentro de lo racional-; no se puede decir -utilizando o aplicando otras reglas de juego en conveniencia- que tienes “una coherencia ideológica”, “una coherencia religiosa” o “una coherencia pasional” para eximirla de lo racional y, así, por tal vía libre a “todo vale”, justificar cualquier aspecto evidentemente subjetivo; por lo que es una seudocoherencia. Lo primero es lo primero, y la coherencia base u objetiva es el utilizar por constancia la realidad con la razón, antes que con lo que se cree, se rumorea, se transmite interesadamente por grupos o corporativismos, se sospecha por prejuicios o se imagina.

Si tú estás hablando de tipos de información rigurosa con los hechos, sin irte a los cerros de Úbeda, tú estás hablando -para que no seas incoherente- de información rigurosa con los hechos, sea cual sea la etiqueta que a gustos se le ponga.
LA VENTA DE UN PRODUCTO PSICOLÓGICO:
La inteligencia emocional.


Según sus postulados, tienen inteligencia emocional quienes son muy activos y además controlan sus emociones. Bien, lo primero es que hay confusión, pues los que controlan sus emociones son “personas con una capacidad para eso”, solamente, ya sean activas o no sean activas, ya sean extrovertidas o ya sean introvertidas (además, para que haya un control emocional, debe haber mucha “vida interior” muy ordenada o introversión y esto, a su vez, impide tanta actividad emocional exterior o extroversión).
Pero, para vender mejor tal producto psicológico, añaden que “son lo que se adaptan bien”; sí, así es, van a conveniencia atribuyéndoles “todo lo bueno” porque todos vean que el lema o el efecto de ese producto es muy bueno y aun irrenunciable para la sociedad: “son los que hacen el amor mejor”… pues, ¡como controlan y dosifican las emociones!, también lo harán en ese contexto.
Sin embargo, el fondo del error es más grave en cuanto a que van clasificando, ramificando una y otra vez lo psicológico sin más, en prejuicios. Claro, los que tienen una virtud –ser cariñosos o amorosos- no es forzosamente porque tengan inteligencia emocional, no, sino porque poseen esa concreta capacidad que no restringe o no impide o condiciona cualquier otra capacidad de inteligencia.
La inteligencia, sí, es algo ya propio de todos los seres humanos y toda, absolutamente toda, es emocional en cierto grado “personalizado”, no clasificatorio; puesto que, si la inteligencia se clasifica –sin fundamento- en magnitudes de emocionalidad, eso da cabida a que las razas –como portadoras de inteligencia o que conllevan inteligencia- también pueden ser clasificadas –con esa misma licencia- por definición de ser unas más o menos emocionales.
El asunto es muy serio y lo aclararé aún mejor: No se puede decir que un grupo de personas –bajo unos lemas mejores de atribución- sea inteligente, no, sino que solamente una u otra persona –particularmente por sus capacidades- es inteligente; al igual, no se puede decir que un grupo de personas sea emocional o imaginativa, no, sino que solamente una u otra persona –particularmente por sus capacidades- es emocional o imaginativa.
No se puede asentar tampoco una inteligencia positiva COMO PREESTABLECIENDO PRIVILEGIO –ya de antemano- para un grupo de personas y justificarlo en algo injustificable o irracional; por ejemplo, en que “los que tienen inteligencia positiva son los que son extrovertidos”. No, porque millones de personas que han sido introvertidas han sido muy positivas –o constructivas si así se entiende-, en la introversión o introspección que han dado a su obra creativa. Pues no se puede crear o construir el bien sin una gran dosis de introversión, y tampoco sin una gran dosis de rebeldía –o rechazo a una adaptación forzosa o no libre en conciencia o pasiva-. Así es. Todo es necesario, pero no pueden imponerse preesquemaspara que se sobreprotejan- de diseñados grupos teóricos, con los cuales se consigue un dirigismo –no libre- psicológico. Y otro aspecto es reforzar capacidades “buenas” de una forma personalizada o de alguien en concreto, siempre a modo de apoyo emocional –o a un existente carácter emocional que todos tienen, sea el que sea-.
Por último, los que defienden este "porque sí", van buscando la justificación interesada o adecuada a su arbitrariedad, por lo que -por solo pensar en sus beneficios- no aceptan la racionalidad o la desprecian no demostrándola.
Sí, buscan uno u otro truco: "es que es una manera del decir emocional" -declaran- pero es la única manera válida porque la consideren inteligente, teniendo en cuenta que el "decir emocional" tiene que ser libre porque sea emoción propia o libre y no condicionada; "es que es la única manera válida para mediar en la sociedad" es también una absoluta mentira porque, para mediar, es imprescindible COMPRENDER, algo que es intelectivo (más que emocional, pues la pura emocionalidad -desde que nació su concepto o significado- conlleva espontaneidad e imprudencia) y PERSPICACIA por manejar una situación, algo que es intelectual-imaginativo.
No, no se puede engañar como validez racional; y no pueden ellos, a ultranza, recurrir a todo, al "todo vale" por seguir justificando una sinrazón.
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La manipulación emocional (haciendo creer que se es o no inteligente o que se tienen supuestas capacidades) es la cara más horrible de la historia; y la realizan las ocurrencias de seudoexpertos y de los que dominan.

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CONSIDERACIONES:
-  La herencia genética puede condicionarse mediante las actitudes enseñadas, pero nunca puede eliminarse.
La emocionalidad -propia, natural y que la configuran también los genes- puede condicionarse mediante las actitudes enseñadas, pero nunca puede anularse o eliminarse. Eso es, y un exceso de condicionarla puede crear conflictos de realización interior o de identidad.
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Con potenciar cualquier emocionalidad NO HAY UN EFECTO DE UNA MAYOR INTELIGENCIA, ¡nunca!, sino ÚNICAMENTE con la adquisición y evaluación crítica y autocrítica de conocimientos. El arbitrio de afectos o emociones -por muy bonita que parezca la intención- conduce absolutamente siempre a la manipulación; pues ¿a quién hay que darle esos afectos? y ¿a qué o a quiénes no?, es decir, ¿qué regla universal hay ahí para que sea imparcial y no manipulable?
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El "sentir propio" (la SENSIBILIDAD propia) es lo único que diferencia a un ser humano de otro en su concepción libre del vivir o de la misma vida; y, evidentemente, la sensibilidad no es más que la emocionalidad: las emociones. Entonces, si eso se intenta coartar, se coarta su identidad esencial (cuando a un ser humano se le muere su padre, es solo su emocionalidad la que debe realizarse, no la que digan los demás; cuando un ser humano se enamora, es solo su emocionalidad -sin impedimentos- la que debe realizarse, no la que gusta a una "estética" o a unos esquemas inventados -porque son inventados- de control psicológico).

lunes, 2 de septiembre de 2013

PRINCIPALES CONDICIONES DEL YO EMOCIONAL


Al “yo-solo” construido emocionalmente siempre le dominará la duda o la insatisfacción (1) por alcanzar una compañía complaciente, un tú seguro que no le falle, que sea el que le comprenda en todas sus dimensiones y, así al lado, incondicional, le consuele.

Entonces, busca el “yo-solo”, por entre todos los avatares de la vida, a quien de forma más convincente le demuestre ser el “tú-encontrado”; porque lo buscará -como un mandato de su instinto de supervivencia- incluso aunque no quiera o lo hará, siempre, su subconsciente.

Pero el ser humano no es nunca sólo consecuente consigo mismo, sino con unos seres de una colectividad que les han transmitido intuitivamente que sienten “lo mismo” en el fondo de ese contexto –pues, también la emoción se ha educado socialmente, y se ha transferido al menos en su carácter social-, o sea, que como miembros de su hecho social son copartícipes de tal “angustia”, digamos, que busca o desea una solución. Deduciendo eso la permanencia de un valor existencial “de conjunto”, claro, de especie social que continúa con esa condición, que trasciende en usufructo de lo que comparte (2).

En el fondo, también es una cuestión -intelectivamente- de dignidad humana a pleno riesgo hasta más allá de su conciencia, apoyada en que el ser humano se habituó a acompañar y a ser acompañado: cada “algo” que conocía le significaba una compañía productiva de sentimientos y de intimidad –valoración de sí mismo- (3) y, por empatía, acompañaba a un momento presencial a eso que representaba -realmente- lo que había conocido. Con esto, defiende esta acción social en su individualidad, en su individualidad no aprehendida como sola, frente a todo límite, frente a cualquier terminación que no quiere concebir –ni siquiera puede hacerlo- emocionalmente (4); tal como Sócrates, en rectitud virtuosa, se enardeció -para sí mismo en convencimiento- fuerte contra la adversidad (5), construyéndose o preparándose muy seguro en su interior (el “conócete a ti mismo” le servía de escudo protector, y nada es más cierto).

El yo, con lo dicho, quiere al final descontaminarse, depurar su ciclo con una terapia de encuentro (saudade), o ser lo más fiel a “su origen” o a sus raíces pero, antes, sin despreciar su única y sobrevalorada conciencia: su esencia de irreductibilidad, su ego ya tanto sobrevivido –“luchado”- y a él sólo confiado, su sentirse separado -lo cual le provoca una alerta- de lo que no es (6).
Así, su telos es su propia conciencia inesquilmable, una gnosis del yo en cuanto que no procura únicamente disolverse en el todo que lo “protegerá” con... todo, sino que se siente un complemento particular -especial-, forjado, conformado (7), trascendido y, como tal, trascendente –un “camino de vuelta”-, una entelequia que se revela al final con una apropiación del yo –ya mirando hacia atrás- y, aun, con una remisión de él hacia la sinapsis del todo.


(1) Según la teoría pascaliana, la idea emocional es un “esprit de finesse” (corazón), un sentimiento de finitud que crea, por tanto, insatisfacción.
(2) Según Hegel, la ideación del yo se proyecta fuera también en el paso del tiempo; semejante es la teoría del “tiempo creativo” de Bergson. En Stendhal, nostalgia por valores interiores que, por supuesto, trasciendan.
(3) No existe intimidad ni valoración de uno mismo sin “el otro” como pretendida compañía social.
(4) El sentimiento de angustia “por desesperar de sí mismo”, porque tiene el ser humano el dilema ambicioso de “César o nada” defendido por Kierkegaard.
(5) Al final, en la proximidad de la muerte, se busca la reconciliación con todo, se anhela la paz, se anhela un destino liberador: el presentimiento -o la escucha de una voz “panteísta” que siempre llama- de Conrad.
(6) Heidegger propugnaba la irreductibilidad del ser que, eso precisamente, lo caracteriza ya como diferente, como un luchador de su diferencia.
(7) El “sentimiento” o el comportamiento de componer es la nemónica (memoria) de la naturaleza.

jueves, 25 de julio de 2013

LAS COSAS ACTÚAN DE UNA FORMA SOLO E INTEGRAN ESE CONTEXTO EN DONDE ACTUÁN


Las cosas sobrellevan unos principios, unas interacciones y un desarrollo. Son porque se ha permitido que sean. No son fijas porque en el fijismo no se determina ser algo -que conlleva movimiento o cambio-, por ello el fijismo es imposible, no existe. Lo que existe es porque integra algo, consiste en algo y porque actúa en algo, sucede, ocurre: es un hecho.

Algo "que es un modo de actuar" no está libre de su existencia particular, no es "para sí solo", no es fijeza privilegiada que sustenta un neto "para sí", ni sustenta aún menos "un nada". Las cosas son existencias "comoquiera que sean" interactuando, en las formas que sean, unas u otras, o sea, rigen maneras de existir, combinaciones posibles; y no pueden prescindir nunca de ellas, puesto que de ellas resultan o son consecuencia.

Nada se transforma en una forma desde y con la nada, sino desde y con "algo ya existido"; por lo tanto, permanecen esencias de ese "algo existido" (procedencias), es decir, siguen existiendo -de otras formas en sus permanentes esencias-. Y esas formas determinan o sustentan la acción, desde luego, la existencia, el ser que actúa en un presente; porque un ser no puede existir sin actuar en su forma última: la existencia es presencia(1), actuación.

Ahora bien, aparte, el ser humano mide formas, pero no mide esencias -éstas no se pueden medir pues muchas son leyes mismas, principios irreductibles-. Sí, "todo fluye", pero es siempre "algo", al fin y al cabo, lo que fluye -quiero decir, el todo es también "algo", que el ser humano para su comprensión lo divide en "algos"-.

Bien, el ser humano opina sobre las formas que hay, las decide para construir convenientemente más cosas "con las mismas materias primas de la realidad", las aprueba y las desaprueba -las excluye- ; por eso dice que son "variables" -pues las son- y "manipulables" porque las manipula él mismo en emociones con respecto a unas capacidades concretas, a lo que salga. Esto es, él es un integrante de la realidad y también -¿cómo no?- interactúa para posibilitar unas formas. Sintetiza "su modo" como lo hace una planta con la luz del Sol por ejemplo o, más ampliamente, del entorno.

Sí, "todo pasa", pero siempre a través de un camino del medio que existe, eso, de una forma; y un "algo" pasa y pasa en sucesivas formas que se derivan unas de otras. Cada una de ellas es asimismo posibilidad y, por haber sido ya posibilidad, existe ya como posibilidad o capacidad misma de la realidad. Más aún: la realidad no excluye nada que exista, ninguno de sus elementos y ninguna de sus formas, por eso ninguno de ellos es prescindible, sino absolutamente imprescindibles, así es, que no se pueden restringir, que no se pueden... negar; porque irremediablemente intestan -o median- como la base del todo.

No están para los caprichos de la negación; y no puede salir cualquier asno por ahí negando lo que le parece y vendiendo, con muchos recursos públicos, que a él le sigan, que sigan a la negación, sí, a ver qué pasa.


(Cualquier cosa sólo puede ser una forma que precedentemente le ha hecho, no dos ni tres -por ejemplo, el ser humano no puede actuar como ser humano y como perro-; pues bien, eso ya es una condición definitoria, de la cual siempre depende.)

miércoles, 29 de mayo de 2013

La locura nunca fue individual -un ser humano viviendo apartado en una isla jamás está loco, pues para la naturaleza no le es ajeno otro comportamiento derivado de ella o "natural"-, sino es social, ya en contraste a comportamientos sociales.
Los poderes fácticos son responsables de alimentar "lo que no existe".

sábado, 23 de marzo de 2013

MODERADO significa que un ser humano o un modo de actuar está alejado de los extremos y de los excesos. Así es, y no tiene nada que ver con las protestas, con las exigencias o con las denuncias que cualquiera, conforme a su activo -y no pasivo- deber cívico o ético, debe de hacer.
Sin embargo, engañan y manipulan muchos de los que se atribuyen tal cualidad, puesto que defienden al mismo tiempo posturas extremas de intolerancia -que no las moderan nunca contra los demás- como son: que un homosexual no pueda decidir casarse en igualdad de derechos, que una mujer no pueda decidir no tener hijos en igualdad de derechos, la defensa a ultranza de los empresarios por encima de la defensa de los trabajadores, etc.
Porque verdaderamente -sin engaños- moderación conlleva imparcialidad, equidad y transigencia; justo lo que un partido -o el secuaz partidario- NUNCA puede tener, ya que imposible que un partido político sea no partido o imparcial, imposible es que se atenga a la equidad cuando no tiene equidistancia -al ser una parte- e imposible es que sea transigente cuando las medidas esenciales del otro partido nunca las aceptará.
Por lo tanto, la moderación solo es condición de una personalidad que, coherentemente, la demuestra, no sujetándose a condiciones de partido.

jueves, 21 de marzo de 2013

EL RESPETO INCONDICIONAL

Respetar incondicionalmente significa que, a  lo que respetas, no le aplicas las condiciones de la racionalidad: misma tabla rasa racional para todos, autocrítica, dudar, exigir pruebas, exigir deberes y valores éticos, etc.
Como analicé en un ensayo anterior, el respeto incondicional es el valor "más horrible" que habita en el cerebro del ser humano. Jamás debió existir, y sí en su lugar una reticencia siempre en el castigo psicológico y una renuncia al castigo físico, éstos practicados sensatamente por la comprensión del derecho a la vida en circunstancias que en cada uno no le favorecen por igual.

Así es, todas las crueldades se han sustentado en el "respeto por respetar": El respeto al Islam, el respeto al cristianismo, el respeto a la monarquía, el respeto a las costumbres, el respeto a la "sangre azul", el respeto a los méritos de guerra, etc., y sólo significaron en el fondo una sumisión al privilegio de algún poder pero, además, el justificarle toda la injusticia que provocaba.

Tan fácil es que es lo primero que se le ocurre a cualquiera, es lo fácil, el arma más infalible para inmovilizar los sentimientos y las reivindicaciones del otro, por "intimidación" porque ¡como respeta!.

Lo más difícil, sí, es otra cosa. Siempre la norma y el atavismo han sido infranqueables porque, cuando se intentaban trastocar o cambiar, entonces salía oportunamente el brujo, el "imán", el mesiánico, el inquisidor, el obispo, el autócrata, el censor, el dictador ideológico, el burócrata que seguía órdenes, etc., para hablar de falta de respeto..., de una sedición o de impiedad o de "corrupción".

Por eso, el respeto incondicional se ha transferido como un trasunto, como una manía, como una repetición automática de lo inviolable al igual que un animal salvaje ya recibe el instinto de marcar las lindes de su territorio, ésas, ésas que nunca se han de sobrepasar por nadie.

No obstante, aparte, instalado ya en el conjunto de los valores éticos -en este contexto- adquiere una digna justificación; lo que implica que alguien ha comprendido su valor como un resultado, como un fruto de reflexión, no como un impulso, no como un sentimiento aislado equivocadamente tendencioso. Y, en tal sentido, respetar es una humilde sabiduría sobre lo que no se puede justificar en uno mismo ni siquiera en los demás: respetar es el no-consentimiento, el no-aprobar con las acciones precisas -no con la pasividad- lo que pueda ser injusto, con manipulación o sin ella, lo injusto aceptado contra la razón o contra un valor ético.

Luego, el respetar no se deducirá nunca del truco de ciertos sofismos o seudo-silogismos: "Si la Revolución Cubana respeta la equidad; con eso, respeto todo lo que haga la Revolución Cubana", "Si EE.UU. es una democracia y la democracia es el mejor sistema político de los posibles, en consecuencia EE.UU. no puede equivocarse" o "Si las armas de los terroristas sólo son las que causan terror, pues, jamás nuestras armas causarán terror".

Bien, ese respeto ético así asumido con coherencia siempre será un útil ejercicio de la libertad, pero habrá de "herir la sensibilidad" por obligado de aquéllos que imponen la sinrazón o la injusticia o matan o engañan... si quiere uno no engañarse a sí mismo; puesto que nuestra capacidad de comprensión no puede estar enceguecida ante lo indignante o ante lo peyorativo; aún más, no puede impedir por impedir alguna protesta o alguna crítica para dejar en claro o contrastar qué es lo despreciable en cada caso.

Tened en cuenta que tan sólo la razón o el conocimiento, eso que es propio del ser humano o debería serlo, ha herido a las sociedades que nos han precedido -también a ésta-; y les hería tanto que eran capaces -los que la representaban- de perseguir o, incluso, de matar por ello. No soportaban el conocimiento o la libre expresión. "La divina comedia" de Dante, "Las cartas persas" de Montesquieu, "Las cartas marruecas" de Cadalso, "Las flores del mal" de Baudelaire -o los escritos renovadores en general- herían a los más reaccionarios, a los más "guapos", a los que menos querían que algo cambiara de cada época. Sin duda, fue así, el conocimiento herirá siempre a los retrógados.

Dejémonos de malos cuentos. "Herir la sensibilidad" será tan necesario mientras existan mentes cerradas contra la comprensión de unos valores en su conjunto; a no ser que se haga gratuitamente, algo que es no menos que estúpido. A los injustos siempre les molestará o les herirá que le digan que son injustos.

Y sobre la crueldad: se debe especificar tal o cual y "justificar" o comprender las expresiones "de los que la reciben". Sin tapujos, las cosas no es que tengan una parte positiva y otra negativa para que sean aprobadas a ciegas, sino que a unos les afecta y a otros no -se alían con ella o, al no indignarse, no la sienten y son positivas para ellos-.
Pero ha de decirse siempre todo lo que ocurre por… dignidad de reconocerles las injusticias a aquellos que la reciben.

viernes, 15 de febrero de 2013

LA EDUCACIÓN

Con potenciar cualquier emocionalidad NO HAY UN EFECTO DE UNA MAYOR INTELIGENCIA, ¡nunca!, sino ÚNICAMENTEcon la adquisición y evaluación crítica y autocrítica de conocimientos. El arbitrio de afectos o emociones -por muy bonita que parezca la intención- conduce absolutamente siempre a la manipulación; pues ¿a quién hay que darle esos afectos? y ¿a qué o a quiénes no?, es decir, ¿qué regla universal

hay ahí para que sea imparcial y que no manipule?

Otro aspecto muy diferente -otra cosa- es la educación, la educación que recibe un niño -desde que nace- del... ENTORNO -del medio social-.

Hay que señalar que CONOCER -o adquirir conocimientos- no es exactamente lo mismo que EDUCACIÓN.

Por ejemplo: Un perro o cualquier animal conoce o va conociendo a través de toda su vida; en cambio, cuando se socializa o adquiere NORMAS de socialización, ya está condicionándose en voluntad y en cierta libertad a eso, es decir, está condicionando todos sus conocimientos a una normativa social (en donde debe imperar unos principios justos o lo más justos).


Así que no todo el conocer se elige, pero toda la educación sí se elige; y la elige: la familia, el pueblo, las instituciones, los medios comunicativos y el gobierno.
Entonces, se EDUCA ante todo racionalmente -haciendo comprender, no imponiendo- nunca invadiendo la independencia emocional y única de cada individuo; o sea, se educa no coartando -ni condicionando arbitrariamente- la libertad emocional (el sentir propio existencial, el sentir propio religioso, el sentir propio sexual, el sentir propio de espontaneidad o de carácter, el sentir propio de complicidad con la pareja o con los amigos, etc.).

Un padre cuando educa tiene que ser padre, no amigo, ni acostarse con su hijo emocionalmente; al igual, un maestro cuando educa tiene que ser maestro ante todo, no amigo, ni acostarse ni diseñar emociones íntimas con sus alumnos.

Las emociones en cada individuo son solo propiedad y únicas en ese individuo -es la diferente señal de identidad que tiene-; por otra parte, los conocimientos o las reglas que dan los maestros deben ser las mismas -por hacer una sociedad coherente bajo iguales reglas- para todos. Así es.

martes, 6 de noviembre de 2012

LA RACIONALIDAD PRIVADA

Muchos intelectuales escogen de la racionalidad lo que les conviene, como si quisieran tener para uso o comprensión personal una propia Ley de Gravedad por ejemplo. Sencillamente porque cuando hay que afrontar todas las razones -o toda la extensión racional de algo- no les interesa y, así, van a la evasiva, haciéndose de los que cambian de tema o de terreno racional al menor descuido. A juego sucio y a depravación (como si tú pagaras impuestos y el alcalde no, como si a uno de tus hijos les das toda dignidad y a otro le niegas el pan, o sea, ya no le aplicas las reglas de la dignidad sino "otras oscuras reglas").

Por orgullo recurren a otras reglas suyas e imaginadas, o no aceptan lo que hay y argumentar... ¡ni pensarlo!, no les gusta
"Este es un desastre relativo" dice uno; pero ¿es o no es? Pues, si hay alguna desgracia con respecto a los seres humanos o con respecto a la naturaleza -a un resultado-, es un desastre. Lo que ocurre es que hay que explicarlo, demostrarlo, aportar pruebas o argumentaciones coherentes. Huir hacia es "relativo" o "oculto" es muy fácil, demasiado fácil para que, luego, se presuma de algo de inteligencia.
"Esto es relativo con respecto a nosotros" dice otro; pero, claramente, algo no puede ser relativo con respecto a unos ni a otros ni a nada, sino es con respecto siempre a un resultado, porque no se ha demostrado que algo sea relativo y además que, si lo fuera, lo sería para todos -ya que no existe un código secreto o divino para unos pocos o privilegiados-. Además, un sentimiento tuyo lo sería con respecto a otro tuyo y se formaría un manicomio. Otra cosa es decir que algo es subjetivo y ya subjetivo lo será, eso, para todos. Eso ya es para todos. Otra cosa es decir que algo es objetivo y ya objetivo lo será, eso, para todos.
La razón es sólo un contexto -racional- y no cuarenta mil, con sus propias reglas, de las cuales nosotros no podemos escoger unas sí y otras no, cambiándolas de un día para otro; o huir de esas reglas para, luego, pretender analizar algo -aunque ¿con qué se analizaría, con razones o con tonterías privadas?-.

"Esto es un lío relativo" dice otro; pero si lo ha dicho él, ¿no será él el verdadero lío o relío? No, no se puede utilizar la razón para decir que el comer es "relativo" mientras que para otro no y para otro sí -todo dentro del contexto racional-; porque se confunde, se manipula, se tapan o se deterioran las reglas por las cuales cada cosa es una realidad innegable. Sólo se manipula con la confusión -con la razón no se manipula porque... ya está ahí- y lo hacen intelectuales ni más ni menos, intelectuales -o los que se pasan por ellos- que son los que han manipulado siempre -al estar en los medios de comunicación e incidiendo en los poderes fácticos-. El nazismo no lo promovieron cuatro carpinteros, esto está bien claro, sino esta gente, o esa parte que a manipular se dedica.

NOTA.- La realidad -porque no sea por nosotros manipulable- no puede tener algún término adherente primordial sino el de "absolutamente": un ser humano es absolutamente un ser humano, un "concepto X" es absolutamente un "concepto X". Por principio-base de la razón, por principio de distinción para que una cosa no sea igual a otra; ya que una cosa no es absolutamente igual a otra cosa -que no sea ella misma-. Por eso, una cosa es absoluta, porque no es sino ella misma, un elemento no restrictivo en eso en la realidad. Una opinión - "la luna no existe" o "la Tierra es cuadrada"- es válida emocionalmente -subjetivamente, por capricho emocional-; pero no en el contexto racional.

domingo, 30 de septiembre de 2012


Pensamiento coherente sobre la realidad


Si una cosa la podemos soñar, no significa que sea un sueño; si una cosa la podemos dibujar, no significa que sea un dibujo; si una cosa la podemos comparar, no significa que sea una comparación; si una cosa la podemos imaginar como estática, no significa que sea estática —"limitada de cambiar"—; si una cosa la podemos negar, no significa que sea una negación, o sea, que no exista -solo es improbable, no imposible de antemano-.
Porque todos sabemos que la mente tiene su juego propio -de aprobar conveniencias y de fijarlas-, indispensable para sobrevivir y, así, satisfacerse; incluso de una forma insumisa ante la razón, ante la realidad. La mente desafía, "apuñala" la realidad siempre que tenga una oportunidad —aunque no siempre con coherencia—, pues solo quiere controlarla, moldearla, anularle los "fríos" códigos que la sustentan si no le interesan.
Así, no desperdiciará teorías anímicas que se extrapolen de lo más elemental,  de la razón, de lo coherente.
Ahora bien, con los pies en el suelo, lo absoluto —tiempo, espacio, movimiento, etc.— es lo ilimitado, sin restricciones, que se puede relacionar pero no es relación "per se", que existe y de una forma cambiante en sus formas —ni siquiera el cuerpo humano es fijo, fijo—, aunque con unas "leyes" fijas —principios fijos que permanecen —principio inercial o principio de acción y reacción, por ejemplos—.

En determinación, sí, todo lo existencial lo es porque posee esas "leyes", y precisamente las posee porque todo viene de algo, es producido, tiene sus causas. Por lo tanto, considérense esas "leyes" como causas, sustentos reales, axiomas inevitables.
Ilimitado, cierto, es el tiempo, el espacio, la realidad en suma, en su contexto físico —existente— y siempre la limitará el ser humano a su contexto irreal —inexistente, de ideas y emociones—. De ahí que en un anterior artículo tratase de los límites de la realidad: sí, ante esta inexistencia, en cuanto que lo ilimitado de la realidad no tiene nada que ver con lo ilimitado de nuestras posibles ideas o imaginaciones irreales, así es, la diferencia es la propiedad de lo probable: "algo que es real" puede probarse y, en cambio, "algo que no es real" nunca puede probarse.
Dicho eso, cuando creemos que la vida es limitada, en poco nos damos cuenta de que no es así, que ha ocurrido y puede ocurrir infinitamente en lo que transcurre —sin limitaciones definitivamente reales—. El ser humano, sí, al analizar las cosas, las detiene, las hace dibujos, y comete el error de que las limita a ese instante, las somete a un valor o a un concepto aislado, vulnerable a la máxima del transcurrir de todo. Entonces, el ser humano se decepciona al comprobar con ingenuidad que ese valor paralizado, limitado téoricamente, se desvanece con sus oportunistas puntos de referencia atribuidos a su esencialidad fija —porque los puntos de referencia son útiles sólo en lo teórico, pero limitan lo ilimitado—.
Por ello, cada cosa es ilimitada en sus infinitas posibilidades (no hablo de capacidades), porque "vive" o se sustenta en contextos ilimitados; por ejemplo, un ser humano tiene infinitas posibilidades sobre lo que le pueda ocurrir. También cada cosa es "independiente" de otra cosa, no puede ser esa otra cosa a un mismo tiempo.
Reaccionariamente —para su conveniencia—, así, la mente no quiere lo ilimitado, sino limitar y controlar, y "sobornar" a la realidad. Los conceptos subjetivos igualmente son ilimitados, absolutos; porque el amor, la esperanza, la tranquilidad, etc., no tienen limitaciones: siempre hay una esperanza mayor —algo que demuestra que es absoluta. Sin embargo, alguien dirá que su amor no lo es, pero ¿puede cohonestar la realidad?, ¿puede negarse ante él, puede limitarlo, puede no admitir que está a expensas de todo el amor posible?
¿Puede arrancarse a sí mismo —o a la vida— eso?

(Escrito en 2002)

NOTAS:
- Nada es realmente estático, nunca tiene el mismo estado ("todo cambia", "todo se mueve").
- La única propiedad y naturaleza del "punto de referencia" es fijeza; y eso no existe en un "todo se mueve".

miércoles, 25 de julio de 2012

LO ESENCIAL

Si una mujer tuviera unas medidas corporales bastante proporcionadas, y de una altura de 175 centímetros pero, sin descartar, que fuese muy sensible, muy reflexiva, muy analítica y muy ingeniosa, entonces, sería un resultado de una mujer completa, perfecta con respecto a todas”.

¡Ah!, de entrada, esto no es más que un enunciado de los que, a veces, “se deciden” o se construyen -claro, por la lógica- como axiomas o reglas matemáticas; porque, esta ciencia, sí, atiende primero a una lógica de los números y de las proporciones, como base, en operaciones para todos sus posibles resultados armónicos o... ideales.

Por ejemplo: Una esfera es un resultado sólo, sólo matemático y resulta, asimismo, ideal (perfecto) o lo que supone o señala, por igual, un triángulo equilátero; por cuanto que ya resultan perfectamente armónicos así -en elección o en volición-, mediante la utilización de axiomas “perfeccionadores” -en lógicas- que, “inevitablemente”, se dirigen hacia esa armonía “deseable”, esté o no esté en algún lugar, exista o no exista.

Con eso dicho, desde luego, un teorema o una regla matemática puede ser la verificación de que se cumple algo con unas concretas mediciones o, por otro lado, la pretensiosa traslación de que algo debe cumplirse con los mismos elementos de esa verificación; esto es, lo que se supone que puede ser verificable, aún no siéndolo (más claro: se busca un resultado en vez limitarse a encontrar un resultado).

La lógica, que “siempre se ha entendido” como matemática -de hecho, es su sustento-, fue propugnada o enseñada por Platón y Aristóteles estableciendo, para el conocimiento en general, ya un procedimiento analítico o pensamiento analógico; es decir, de unívocos o de semejanzas, de interconexiones, en la prioridad de relacionar cosas porque, como consideró anteriormente la escuela de Mileto, existe antes que nada -por evidencia en la realidad- una “homogeneidad entre la causa y el efecto” (si la realidad de las cosas es física, sus causas también).

Pero, aun así, por una concreción, ¿qué es lo esencial para la lógica?
Para Anaximandro y Anaxímenes -epígonos de Mileto-, era la naturaleza como “causa última”; posteriormente, en el pensamiento cartesiano, era una “causa primera” o suficientemente sólida en la lógica, aunque fuese ésa -que puede pasar por algo solipsista- del “pienso, luego existo”; y, más actual, en el pensamiento paradigmático de Kuhn, son unos patrones de pensamiento asertóricos que se siguen, aunque siempre sobre sus valores anteriores.

Para Kant, a tenor de eso, lo esencial... era la intuición del ser que se traslada en el tiempo, que trasciende con su “a priori” intuitivo e inesquivable; y, para Hegel, sólo las ideas de cualidad, las cualidades, definen qué es el ser, porque ya lo dintinguen, lo diferencian, lo exponen (o sea, a cada ser con y por sus atributos).

La lógica, sí, es -en resumidas cuentas- la consideración evidente de las posibles relaciones entre las cosas -con sus propiedades- y sus resultados que se dan por seguro ante unos principios o reglas más o menos pretensiosas; conque lo esencial, para la lógica, es todo principio demostrado por la práctica, en la experiencia (por ejemplo: el principio hidrostático de Arquímedes) y no, no todas las reglas que “se deciden lógicas” para “resultados lógicos”, también “decididos”, en incorporeidad, como... “ideales lógicos”.
De manera que, un principio, no es ni plenamente significa una regla; ambas cosas están separadas por... la experimentación, por la “praxis”, por la verificación práctica.

Un “silogismo”, un axioma, con ello, desde luego, pueden ser independientes de la realidad; a ver, estos conllevarían, sí, unos efectos perfectamente lógicos pero ante unas proposiciones (causas) no realmente lógicas, sino idealizantemente lógicas, o ésas, “las que se han de esperar”, no siendo aún.

Lo esencial de algo, la propiedad que se le distingue -a él- tras una comprobación física, no tiene por qué ser esencial para otro algo; conforme a que no -como primero-, no le constituye, o conforme a que ni siquiera los dos pueden hallarse en unos contextos análogos o que se relacionen.

Las matemáticas, éstas congeniando todo tipo de resultados numéricos y proponiendo, en esa lógica o lógicas, resultados muy armoniosos, a veces se separan de eso tan sólo que es esencial, de eso ya... comprobado, ya posible. Quiero decir, no rotundamente una esfera está demostrada como real, sino es -”de antemano”- lo que “se sueña” ante proposiciones “idílicamente perfectas” como idealidades matemáticas; y es muy improbable en la realidad cuando, ciertas linealidades matemáticas continuas, son imposibles en un espacio interactivo, éste siempre impidiendo o “rompiendo” una fija o íntegra o deseable -en fija continuidad- armonía.

Además, algunas “puras lógicas” o “sublimaciones numéricas” o resultados axiomáticos ya utilizan unos elementos “desacreditados” o no comprobados como reales.

De la multiplicación de 2 por 1, todos pueden ver a DOS COSAS que se multiplican por UNA para obtener -lógicamente- un resultado correcto, el que le corresponde; por el contrario, de la multiplicación de 1 por 0, todos pueden ver a UNA COSA pero no pueden ver, nunca, a la otra con la cual se multiplica.
Es así, es un “supuesto lógico-matemático, una “referencia idealizante”, útil a eso, pero no real, no comprobable.

Un triángulo equilátero, al igual, representa no más que una proporcionalidad buscada mediante las aplicaciones, sin limitación real, de los números; o, más claro, estos tienen todas las licencias pero, en particular, ninguna, ninguna limitación de las que ya la realidad -o la experimentación- obligatoriamente presenta para que sea como tal, sujeta a su mismo o a su concreto contexto, a su interacción en su carácter posible, a su “ontogenia” sólo posible, o a sus consecuentes principios.
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DE LA TEORÍA DEL CAOS

 De entrada, es una teoría que, de tan amplia, abarca el todo, aun lo que está por verificarse en la realidad; ésta se sustenta en las matemáticas no lineales por señalar o por medir movimientos iniciales que no siguen -a causa de diversos factores y variables- una periodicidad concreta, o sea, porque son imprevisibles.

Aún así, como teoría que además cuenta con postulados y fórmulas, cualquier sistema en cuanto al movimiento es unívoco, en probación, por lo que no existen -como base científica- “los sistemas no dinámicos” de donde partir de una manera lo más racionalmente teórica -o taxativa- : sí, ya todo sistema físico es funcional y categóricamente... dinámico.

Pues bien, esta teoría que valora unos exactos parámetros que fijan unas condiciones iniciales de un movimiento por considerar su estabilidad en un “espacio de sus estados” en el tiempo, sugiere un comportamiento “imprevisto”, impredecible, de unos sistemas que llama caóticos pero que son atraídos por un movimiento que le es característico en su periodicidad, o atractor.
El atractor, al no ser simple en lo caótico -por la extrañeza misma “de su recorrido”-, aquí muy indeterminado, es clasificado o calificado como “extraño”. También, por su geometría difícil, que se expresa en la naturaleza, se entiende como fractal.

Pese a eso, en lo dinámico, en lo que funciona sólo con el movimiento, claro, todo es impredecible para una concreción espacial; y los “sistemas estables”, que han de seguir a una órbita o a un movimiento más o menos estable -pero nunca fijamente estable-, son en una proporción -la que sea- también inestables.
Quiero decir, un sistema de movimiento, al ser sistema -un movimiento diferente en concreto-, repite sus movimientos, sí, con cierta estabilidad; y a esa REPETICIÓN, que se le puede bien llamar atractor o “tendencia”, o condición dinámica propia más o menos estable -en frente a inevitables variables- de ese movimiento.

Es cierto, de cómo se inicie esa repetición, la cual ocurre en un presente físico y se puede medir en unos "supuestos" estables parámetros, se facilitará un recorrido causal -por principio o por inicio- y será impredecible -inevitablemente- respecto a las variables -que asimismo condicionan- que incidan en su desarrollo -aquí- concausal.

Lo que hay que superar, es lógico, es que nunca existen sistemas dinámicos a priori y a posteriori sin antes comprenderlos -por hacerlos coherentes- como “desarrollos”, ciclos pero con su propio... desarrollo; es decir, los movimientos, como imprevisibles ante sus posibles variables, converjen cada uno -porque lo sea- en desarrollos "singulares", siempre diferentes.

Un error: A la “matemática no lineal” se le suele denominar de antemano imprevisible o caótica cuando, por ser obligación matemática ofrecer -tratar- lo exacto, debería denominarse “estadística” o “probabilidad”.

A ver, el orden del movimiento -que lo posee- nunca es... lineal -sí, puede serlo como un concepto-, ni predecible; sin embargo, estructuras complejas, porque las sean, se rigen -en evidencia- por una COHESIÓN de movimientos condicionados a las mismas fuerzas o principios de tal cohesión -posibles o ya sólo posibles por una interacción-.
Eso es, no tienen movimientos a un cien por cien estables, fijadores para -como tales- conducir a una... inmovilidad, sino -más bien- condicionados -o dependientes- por una estabilidad de cohesión (una "simbiosis": una parte de la estructura compleja "ayuda" a ese todo, porque forma parte de su desarrollo condicional, depende de él y, por tanto, sus "reacciones" o respuestas) y de resultados de interacción.

Por ejemplo: De cómo bote un balón -imaginen que éste es cualquier sistema- es algo crucial que va a determinar toda la trayectoria del balón (esto propugna la Teoría del Caos). Su fase inicial, es cierto, se puede medir pero, todo lo demás, conlleva predicción o adivinación; por lo que se sugiere con inevitable truculencia de imaginación científica o con más o menos "desvariadas" hipótesis.

Toda variable o incidencia del medio en la trayectoria del balón es una “nueva” trayectoria, de improviso necesario, que nunca puede ser calculada... al exacto modo matemático.

¡Ah!, lo que sí -por otra parte- puede saberse siempre es... lo que ya ha recorrido y sus condiciones apriorísticas que, claro, le delimitan, le restringen y "más lo permiten" entre una zona de estados “causalmente” posibles.

Nota.-
En meteorología, es conocido el "efecto mariposa" , el cual popularmente ha extendido la teoría del Caos: el aleteo de una mariposa en China -por ejemplo- puede ser la causa -yo diría parte de la causa, una... causa- de un huracán ya en otra parte de la Tierra (no, no es totalmente cierto sostener que un meteorólogo predice el tiempo que va a hacer, sino que advierte -como alerta- ya la existencia de una baja presión o de aire cálido-húmedo o de nubes y, también, hacia los lugares donde se dirigen, al parecido modo de advertir la trayectoria eclíptica de un asteroide por ejemplo).

Habría que concebir, claramente, que cualquier sistema complejo interacciona y algún "accidente" -de los no habituales en él- puede determinarlo de una forma que parece "caóticamente" distinta.
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